
Tanto mi esposa como yo estábamos muy tristes por lo sucedido, pero no podía darme por vencido. Salí nuevamente de casa para poder vender mi pan.
Era de noche y camine por los alrededores de la iglesia. Me tope uno de los camiones que había traído a la gente para el evento y me acerque para ofrecerle mi pan. Él chofer me compró un pan y me dijo que podría venderle a la gente que estaba dentro del camión. Cuando le vendí a todos, él hizo una señal al camión de enfrente y me dijeron que podía venderles a ellos también. En sólo 30 minutos los 200 panes se habían acabado.
Me topé con una señora que, al verme vender, le había interesado trabajar para mí. Yo le di mi número y nos despedimos como si nada.
Al día siguiente prepare mi venta y cuando estaba por salir, me llamaron por teléfono. Era la señora a la que le había dado mi número y me comento que no podía encontrar mi casa. Salí a buscarla y le entregué el producto que había hecho para mí, ella se fue a vender y yo le había dado mi mercancía a alguien desconocido que no sabía si regresaría o no...
Eran las 10:00 p.m. y la señora aun no regresaba ni contestaba el teléfono. Al dar las 11:00 p.m. ella me marco y me comentó que la venta la había terminado desde la mañana, pero que estaba esperando a unos conocidos que les interesaba trabajar conmigo.
Con la venta de ese día compre lo necesario para poder preparar el pan y así iniciamos el primer equipo de vendedores de La Bolitería Árabe.
Sobre nosotros
Mi nombre es Yhazer Alejos, soy el fundador de la Bolitería Árabe (2012 - actualidad).
El nacimiento de La Bolitería Árabe se remonta a cuando trabajaba en una farmacia. Mi periodo de vacaciones apenas había comenzado y yo sólo contaba con $150 en la cartera (después de pagar muchas deudas). Me sentía derrotado.
Estaba muy triste, pero tenía una esposa y dos hijos de los que cuidar. Sabía que tenía que conseguir otro trabajo o no podríamos salir adelante así que le comenté a mi esposa que podría vender un pan que mi hermano me enseñó a preparar (y que posteriormente mi ella mejoraría). Me comentó que cómo podría hacer algo así si yo era muy tímido, pero yo le conteste que tenía que hacerlo para poder sacarlos adelante.
Con mis $150 en mano fui a comprar lo que necesitaba para poder hacer el pan y me gasté $149. Procedí a preparar el pan y logré preparar 50 piezas. Nunca me imaginé que en una manzana lograría vender todo.
Muy emocionado regresé a casa y le conté a mi esposa lo bien que me había ido y le dije que, si pude vender 50, podría vender 100, y así fue.
Me enteré que en la parroquia Cristo Rey habría un evento y que irían mas de 2000 personas. Preparé 200 piezas de pan y salí de casa muy emocionado porque sabía que me iría muy bien ese día. Al llegar a la iglesia me enteré que el sacerdote había ordenado cerrar sus puertas para que nadie pueda vender y eso me dejo angustiado, ya que no sabía qué hacer con tanto pan.
